Martes, 17 de octubre 2017

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Latinoamérica, México / 11.Abr.2016 / Gráfica

Entrevista con Jesús Barrientos

Charla entre tipógrafos

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Desde hace algunos años, se está consolidando un grupo de diseñadores/tipógrafos jóvenes, en diversas partes de México y de Latinoamérica que comienzan a encontrar su propio camino tipográfico. Formados en sus países de orígen pero siempre de vuelta a la “fuente” histórica, van cerrando espacios físicos y de tiempo, estrechando nuevos nexos de participación internacional.

Tal es el caso de Jesús Barrientos, originario de la ciudad de Puebla ubicada a tan solo a dos horas de la Ciudad de México, director general del centro integral de diseño El Hábitat Creativo. licenciado en Diseño Gráfico por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, autor de la tesis El libro de oro del Kitsch: análisis del fenómeno kitsch y su aplicación en el diseño gráfico. Barrientos es Maestro en Diseño Tipográfico del Centro de Estudios Gestalt en Veracruz con la tesis El Rostro de los Elzevir: estudio de los libros de la dinastía holandesa de impresores en bibliotecas poblanas para el diseño de una familia tipográfica. Además es miembro activo de la ATypI (Association Typographique Internationale) y del TDC (Type Directors Club de Nueva York).

¿En qué momento te diste cuenta de que te gustaba el diseño tipográfico?

Fue una secuencia académica peculiar. Cuando estaba por concluir la Licenciatura en Diseño Gráfico de la BUAP, más o menos en 2004, hice el servicio social con el entonces profesor de tipografía de mi colegio, el arquitecto Rafael Cid Mora; consultar sus materiales amplió mi espectro conceptual alrededor de la tipografía; simultáneamente tuve la fortuna de encontrarme con un taller de caligrafía con Gabriel Martínez Meave, que terminó por despertar mi interés en la letra y sus formas de representación. Al año siguiente tomé un diplomado de especialización en tipografía en el desaparecido CEAD, a donde llegué siguiendo a Gabriel y pude conocer y convivir con gente como Jorge de Buen, Christian Vermaas y mi siguiente gran influencia: Alejandro Lo Celso. Una vez concluido ese diplomado seguí a Lo Celso a la Maestría en Diseño Tipográfico del CE Gestalt dirigida por Paco Calles, en donde se consolidaron mis bases teóricas y prácticas alrededor de la tipografía.

Ductus caligráfico para mostrar a los alumnos el orden de los trazos

Entiendo que esa es tu aproximación desde la vida académica, pero al menos en mi caso, hubo tensiones personales con la idea de lo que significa el diseño gráfico ¿pasó lo mismo contigo?

Claro que sí. Creo que si me he dedicado a la tipografía es porque la considero como un área fundamental que legitima el trabajo del diseñador gráfico, que desafortunadamente en la opinión de algunas personas sigue siendo una actividad ornamental o cosmética. Cuando se trabaja con tipografía indefectiblemente se debe tratar con trazos, formas y colores, pero también con retórica, lingüística, contexto histórico, óptica, tecnologías de la escritura y muchas otras disciplinas que dignifican la función social de la composición del mensaje en el diseño. Esto otorga una dimensión particularmente compleja al concepto de tipografía, que se cristaliza en la comunicación escrita y con la que el público puede relacionarse con mayor concreción.

“Durante la investigación de diseño se está en contacto con los colegas del pasado y en la enseñanza con los colegas del futuro”

¿Incide tu personalidad sobre el trabajo profesional que haces?

Considero que soy una persona inquieta y con intereses variados; creo firmemente que el diseñador tiene en su trabajo responsabilidades culturales, sociales y económicas que en ocasiones se complica compaginar, lo que se refleja en la manera en que se ha desenvuelto mi carrera hasta el momento. Aclaro que además de ser diseñador de tipografía, actualmente soy profesor investigador del Colegio de Diseño de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y desde 2014 soy Research fellow del Scaliger Instituut de la Universidad de Leiden (Países Bajos). Las fuentes tipográficas de mi proyecto Talavera Type Workshop han obtenido algunas distinciones, publicaciones y exposición en diversos países del mundo.

Tengo entendido que a tu estudio de diseño tipográfico no le va nada mal ¿de qué perfil de clientes estamos hablando?

Entre los clientes que han adquirido fuentes con Talavera Type han estado compañías y diseñadores como Reebok, Macmillan, Harper Collins, FUNimation, Luxxi, Sagmeister & Walsh, entre otros. Detrás de este éxito hay también una labor muy interesante de networking; soy miembro de la Association Typographique Internationale, del Type Directors Club de Nueva York, de la asociación Coordenada 21 y desde 2005 dirijo El Hábitat Creativo en Puebla, que es un clúster de diseño y arte cuya intención es promover la cultura creativa en la región.

Cuéntame de tu proceso de diseño, ¿cómo te aproximas a un proyecto tipográfico nuevo?

Cada proyecto de tipografía que he realizado hasta el momento ha tenido sus propios planteamientos y necesidades de diseño. Una parte importante para mí siempre es la investigación, concretamente en el sentido de lo que la fuente debe hacer y de donde viene, tal vez para discernir hacia dónde va o cómo podría emplearse. Me gusta conceptualizar basándome en referencias, es decir estar al tanto de resultados que ya se han obtenido en el tipo de proyecto en turno, sobre todo para asegurar que el conjunto de caracteres sea el adecuado para el caso en cuestión.

Muestra de The Agony y Ecstasy

¿Qué me puedes decir del aspecto técnico?

Me gusta trabajar en cuatro fases: una para plantear abecedarios (altas y bajas), la segunda para el diseño de cifras y ortográficos, la tercera para diacríticos, caracteres especiales y ligaduras y una cuarta para post producción (espaciamiento, programación y hinting). Aunque existen casos donde se hace necesario revisar, regresar y corregir alguno de los pasos en mi opinión trabajar de esta manera, por etapas, es la que más me ha servido para optimizar recursos.

Entendiendo el diseño como un universo complejísimo ¿hay algún particular por el que sientas inclinación?

En los últimos años el área que más me ha significado producción es sin duda la investigación. Desde aspectos funcionales, históricos, taxonómicos y hasta sistemas de gestión de proyectos tipográficos, en la investigación hay muchas oportunidades que aún quedan por cubrir. Debido a mi labor como investigador he podido conocer personalmente a tipógrafos de otras partes del mundo, quienes han logrado hacer coincidir sus actividades de diseño de tipografía, educación e investigación durante mucho tiempo; esto es lo que más me estimula a continuar con ese camino. Por otro lado creo que la investigación en el diseño gráfico en México se encuentra un poco relegada; el diseñador por lo general adquiere una actitud más activa que reflexiva, y algo similar sucede con la tipografía. Aparentemente todo ya está escrito, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

“Los pequeños cambios locales se pueden hacer desde un pensamiento global”

De este contingente de diseñadores con los que te has cruzado ¿quién dejó una impresión más fuerte en ti?

Definitivamente Gerrit Noordzij, pues como mencioné anteriormente, él ha sabido en su larga y fructífera carrera combinar equilibradamente el diseño de tipografía, la caligrafía, la investigación y publicación de libros y artículos así como la docencia. Ha sido pilar para dar forma al diseño tipográfico holandés, pero también para conformar un cuerpo docente y estudiantil admirable cuya influencia se siente por todo el mundo. Uno de sus conceptos más notables es que en la investigación se está en contacto con los colegas del pasado y en la enseñanza se está en contacto con los colegas del futuro.

¿Hay alguna de tus tipografías con la que tengas un apego especial?

Ecstasy, publicada en 2012. Es una fuente que trabajé durante mucho tiempo, se fue cocinando poco a poco, en un proceso de aproximadamente tres años de reflexión y cuyos primeros trazos los hice hasta finales de 2011. Es una fuente caligráfica muy completa, porque además de ser el revival de un boceto del prestigioso Herb Lubalin, es un modelo caligráfico en sí mismo. Esta tipografía fue concebida como un experimento de reconstrucción expresiva, una mezcla de gótico con romano y de contraste muy elevado. Simultáneamente a Ecstasy diseñé su compañera, Agony, y en poco menos de 10 días tenía listos alrededor de 500 caracteres, sólo esperando su digitalización y programación. Ambas fueron seleccionadas en la Bienal Tipos Latinos 2012; Ecstasy estuvo tres o cuatro meses en las Hot New Fonts de MyFonts y fue publicada en diversos sitios web de reseñas tipográficas, además es mi fuente más vendida hasta la fecha. Ocasionalmente podemos encontrarla en distintos usos que van desde identidades de bares, webs de tatuadores y hasta en carteles de películas.

¿Cómo ves el diseño tipográfico mexicano? ¿Qué falta por hacer?

Creo que los diseñadores mexicanos tienen muchas habilidades y el interés en la tipografía cada vez es más grande, sin embargo la comercialización y capitalización de los productos tipográficos está en ciernes. Factores como prácticas poco éticas, desinformación, mitos y temores han alejado al Diseñador de Tipos mexicano del mercado. El desconocimiento de las distintas maneras en que se puede comercializar un proyecto tipográfico tiene dos terribles consecuencias: el diseñador no lo considera como una opción de vida laboral y la oferta en México de tipografía no se da, por lo tanto no hay clientela para ello: esto se convierte en un círculo vicioso. Me parece sorprendente que constantemente vemos participantes en diversos certámenes de diseño y tipografía en México y fuera de él, pero no crece la actividad económica del diseñador de tipos. Creo que hay que romper las barreras y dedicarse a sacarle provecho ¡económico!

¿Qué te ves haciendo en 10 años?

Mi ideal sería, como lo mencioné anteriormente, tener un equilibrio entre mi trabajo en la Universidad, los proyectos de diseño de fuentes (tanto de retail como custom) y continuar investigando y publicando (en libros o revistas) las teorías y observaciones que siempre rondan un proyecto tipográfico. Creo firmemente que es inevitable separar estas tres partes, si mi intención es lograr un impacto en la comunidad de diseño en Puebla, y tal vez en México.

¿Te gustaría agregar algo más? Quizás a modo de síntesis de tu relación con el diseño.

Me agrada pensar que los pequeños cambios locales se pueden hacer desde un pensamiento global, incluso en situaciones tan específicas como ejercer una carrera como el diseño.