Viernes, 23 de junio 2017

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Europa, Francia, Italia / 15.Mar.2016 / Diseño Arquitectónico

Odile Decq

El mejor proyecto siempre será el siguiente

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Odile Deqc, la ganadora del Jane Drew Prize for Women in Architecture 2016, ha llevado su estilo personal al diseño urbano, arquitectónico, de espacios interiores y de mobiliario, empleando desde el inicio de su carrera formas curvas y colores vibrantes en todos sus proyectos. Conversamos con ella y en la Ed.79 de la revista proyectodiseño, publicamos un artículo sobre su obra.

La arquitecta francesa Odile Deqc reconocida por su diseño en el restaurante de la Ópera Garnier inaugurado en 2011 y ganadora del Jane Drew Prize for Women in Architecture 2016, ha llevado su estilo personal al diseño urbano, arquitectónico, de espacios interiores y de mobiliario, empleando desde el inicio de su carrera, formas curvas y colores vibrantes en todos sus proyectos. Deqc, quien iba a ser historiadora del arte y no se imaginaba como arquitecta, no sólo aprendió esta disciplina junto a un equipo  mayoritariamente masculino en la universidad, sino que se descubrió capaz de liderar un estudio donde los colores, el arte y la arquitectura, trabajan de la mano en todos los proyectos.

Odile Decq. Foto: ©Markus Deutschmann
Odile Decq. Foto: ©Markus Deutschmann

A primera vista, Odile Deqc es una persona sugerente, su forma particular de llevar el color negro en el maquillaje, vestuario y accesorios, incita a pensar que se trata de una artista lóbrega. Después de cruzar un par de líneas con ella, es fácil identificar que en realidad su carrera profesional no está muy distante del arte y de los colores vibrantes, Deqc es una arquitecta que basa todo su trabajo en una concepción artística del diseño de lugares y objetos. Este es el resultado de un proceso de aprendizaje que inició cuando, después de graduarse de la secundaria, sintió una fuerte inclinación por la arquitectura pero no se atrevió a elegirla como carrera profesional porque para ella y su familia, la idea de ver a una mujer trabajando en construcción, era inconcebible. El camino empezó a hacerse más claro con el paso del tiempo, y cuando descubrió que su interés no se centraba en la historia del arte, decidió hacer un examen de admisión para cambiarse de carrera; finalmente, Deqc se recibió como arquitecta en la Universidad de París en 1978.

La fascinación de Deqc por la arquitectura ha desbordado el trabajo en su estudio, hasta llegar a la Ecole Spéciale d’Architecture, donde ha estado vinculada desde 1992, primero como profesora y después como directora. La experiencia con estudiantes ha nutrido de tal manera su trabajo, que la visión crítica de sus proyectos tiene origen en muchas ocasiones, en las discusiones desarrolladas durante sus clases. Se trata de una relación mutua entre su estudio y la Ecole Spéciale d’Architecture, pues en la misma medida en que ésta ha contribuido a afinar su precisión en los detalles arquitectónicos, su manera de pensar la arquitectura desde una óptica internacional, ha brindado la oportunidad a la escuela y a sus estudiantes, de tener una mente abierta y dispuesta a aceptar propuestas de diseño alternativo provenientes de diversos países.

«No podía creer que la arquitectura también fuera hecha por mujeres»

Cuando estaba aún en el colegio, tuve la idea fugaz de trabajar en algo relativo a la arquitectura pero la abandoné rápidamente porque en esa época, justo al final de la década de los 60, no podía creer que la arquitectura también fuera hecha por mujeres. Recuerdo que cuando me sentí un poco rara el día en que recibí mi título porque no habían mujeres, en general había muy pocas arquitectas. De hecho aún hoy hay pocas, aunque la cifra ha aumentado con relación al momento en que me gradué. Al final, fundé mi estudio de arquitectura y para sorpresa de todos, vi que mi estilo también podía caracterizar un diseño arquitectónico ¡y de manera exitosa! Quizá por tener bases de educación artística es que siento que hacer arte es un poco como hacer arquitectura; sin embargo el arte depende de las sensaciones y de la opinión del artista sobre algo; la arquitectura en cambio, depende también del contexto, del cliente, del lugar, del programa, entonces es mucho más complejo diseñar un proyecto, en el sentido en que hay más elementos que asociar.

Proyecto de ampliación del useo de Arte Contemporáneo de Roma. ©odbc
Proyecto de ampliación del useo de Arte Contemporáneo de Roma. ©odbc

Hasta la edad moderna, era relativamente fácil identificar la procedencia de un edificio europeo y sus influencias artísticas; sin embargo, esta situación ha cambiado y tal como en la relación que describe Deqc entre arquitectura y arte, la puesta en marcha de un proyecto arquitectónico en la actualidad requiere tener en cuenta no sólo la firma de su creador –bien sea en el manejo de formas, en el predominio de algún material o color–; sino también el contexto espacial que le rodea, los hábitos de las personas que lo usarán y la arquitectura castiza que le subyace.

De acuerdo con Deqc, sus propuestas están hechas para articularse en el lugar en el que estarán erigidas, esto no quiere decir que todos los desarrollos de su estudio sean similares a la arquitectura de cada lugar; su equipo por el contrario, examina los rasgos tradicionales de cada entorno, para que los proyectos arquitectónicos no se traduzcan en la inserción de un objeto incomunicado sino de un lugar capaz de dialogar y ofrecer bienestar a la sociedad. Este es el caso de la ampliación del Museo de Arte Contemporáneo de Roma, un proyecto que el estudio de Deqc terminó en 2010 y que emplea el techo como una gran terraza. En su observación de la ciudad, esta arquitecta percibió que en Roma se descubren de manera reiterada jardines, plazas y azoteas privadas sobre los tejados; sin embargo, notó que el lugar donde está el Museo no tenía espacios de este tipo y puesto que uno de los objetivos del proyecto era proporcionar un jardín, la cubierta del Museo fue un regalo de espacio público gestado desde el diseño arquitectónico, para el vecindario.

«El diseño, en cambio, lo envuelve todo»

El vínculo entre sociedad, espacio y diseño se puede percibir en la definición misma de cada palabra, si uno observa con atención, se da cuenta de que todas están íntimamente relacionadas. Para mí, la sociedad es un elemento muy rico que está cambiando todo el tiempo, el espacio posibilita que el cuerpo y la sociedad estén cómodos; el diseño en cambio, lo envuelve todo, tiene la capacidad de crear lugares y objetos que proporcionen bienestar y se adapta además a los cambios de la sociedad. Lo interesante en este sentido, es el trabajo de formación que se hace desde el diseño, la arquitectura y el arte, para llevar a las personas a tener una mente más abierta y dispuesta a la creación y a la imaginación. En la medida en que la sociedad esté lista para inventar, también lo estará para aceptar diferentes tipos de arquitectura y de diseño. Estoy convencida de que la arquitectura en especial, es una de las disciplinas más oportunas para cuidar la ciudad, para proteger y guiar las decisiones de planeación o de diseño de espacios públicos. El rol del arquitecto es tan importante como el de las entidades encargadas de administrar una ciudad, porque éste puede aconsejarlas, con curiosidad e inteligencia, puede lograr cambios impensables.

Phantom Ópera Restaurant, París, 2011. ©Roland Halbe
Phantom Ópera Restaurant, París, 2011. ©Roland Halbe

Desde su estudio, Decq describe la relación con los clientes como una oportunidad para enriquecer los proyectos en los que está trabajando. Para ella, es muy importante emplear un lenguaje sencillo que le permita transmitir sus ideas e interpretar otros puntos de vista; al respecto señala que a menudo los arquitectos emplean un lenguaje demasiado técnico, que puede terminar por alejar al cliente de un proyecto. Cuando se trata de una compañía o una persona que la contacta con el fin de construir algo nuevo, para ella y su equipo no es necesario explicar su estilo arquitectónico desde el inicio; pero cuando participa en concursos, como en el convocado para el restaurante de la Ópera Garnier en París, debe poner a prueba su capacidad para argumentar por qué la suya, es la mejor propuesta y explicar la manera en que esta se articula con los requerimientos estipulados.

El Palacio Garnier hizo parte de la reconstrucción de París liderada por el emperador Napoleón III, quien eligió a Georges-Eugène Haussmann para supervisar el proyecto. El barón Haussmann estuvo involucrado en obras como el Place de l’Étoile ó la Avenue de la Grande Armée, encabezó los planes para crear nuevas redes de suministro de agua, alcantarillas y puentes, y estableció varios barrios periféricos en la capital francesa. El arquitecto que finalmente diseñó el palacio fue Charles Garnier, quien inició su construcción en el verano de 1861, tras haber ganado el concurso convocado para elegir el diseño arquitectónico. La Ópera Garnier fue la primera edificación construida sobre un armazón de vigas de metal, lo cual suscitó gran novedad ya que es resistente al fuego y soporta el peso del mármol u otros materiales.

«Cualquier ocasión es apropiada para diseñar, sólo se necesita una motivación»

El diseño del restaurante de la Ópera Garnier fue muy emocionante para mí y mi equipo porque tuvimos que trabajar sin tocar un par de cosas puesto que el edificio es patrimonio arquitectónico; así que fue un reto diseñar un lugar y sus recorridos, en el que se pudiera ir de un lado a otro sin tocar por ejemplo, las columnas. Nuestra alternativa fue proponer una circulación basada en líneas curvas para rodear las columnas y levantar una fachada de vidrio que además de integrar el espacio interior con el exterior, preservara la arquitectura barroca y neoclásica propia del Garnier. Desde el momento de la convocatoria hasta el día en que se inauguró el restaurante, el trabajo fue intenso y estuvo lleno de ideas nuevas frente a la arquitectura. El mobiliario fue diseñado también por nuestro estudio, así que desarrollamos una línea que se complementa muy bien con la propuesta de colores y formas sinuosas del restaurante. Al reflexionar con cuidado sobre todo el trabajo que hicimos en el Garnier, veo que cualquier ocasión es apropiada para diseñar, sólo se necesita una motivación para reaccionar, por fortuna esto lo dan los lugares y las personas.

Le plongeon du funambule, 2011. ©odbc
Le plongeon du funambule, 2011. ©odbc

Uno de los aspectos más sugerentes del restaurante de la Ópera es su fachada en vidrio modelado, recurso favorito de Odile Decq por tratarse de un material industrial que a su juicio, permite definir de manera muy precisa los detalles y las formas desde el punto de vista técnico y estético. Otro aspecto que ella destaca es la variedad de tipologías de vidrio; resaltando sobretodo el uso de vidrio flotado, templado, traslúcido, coloreado y de cristales esmaltados en sus propuestas. Es el caso de la obra artística que creó en 2010, cuando fue invitada por el Espace Culturel Luis Vuitton en París para hacer parte de la exposición Perspectivas. Decq se basó en el concepto de horizonte para proponer tres instalaciones: una de acero, otra de metal y una más de vidrio: Le plongeon du funambule – La zambullida del equilibrista; esta última consistía en la disposición paralela de dos láminas de vidrio, sobre la terraza de la galería. En la línea del horizonte se veía la torre Montparnasse, y en ambos costados se percibía una panorámica de la ciudad con la ilusión óptica de estar en una piscina o buceando en París.

La característica más visible en la obra de Decq es el empleo de colores brillantes en fachadas e interiores, esta arquitecta francesa describe el contraste del rojo con el negro, como una revelación de vida en la arquitectura. El color rojo intenso que emplea tanto en sus obras arquitectónicas como de diseño industrial y artísticas, evoca la tonalidad de la sangre en un cuerpo vivo, mucho más vibrante que en el mismo cuerpo ya fallecido. Esta oposición de colores representa el carácter orgánico de los proyectos que se gestan en el estudio OdileDECQBenoîtCORNETE–ODBC, unos a nivel monumental como el Ópera Garnier o el Museo de Arte Contemporáneo de Roma y otros de menor tamaño pero no menos singulares como el yate Esense Wally 143’, que fue diseñado siguiendo el concepto experimentar sensaciones en cada sección, proponiendo una continuidad ente el exterior y el interior que se logra a través de la evocación de las formas del agua, en las líneas del yate. El color negro brillante del cuerpo exterior está presente al interior en la fibra de carbono negro del mobiliario, que contrasta con el rojo brillante del piso de madera y las manchas rojas y naranja que marcan objetos específicos como una mesa de rincón, en la cabina para invitados.

«Para mí, el mejor proyecto siempre será el siguiente»

Cuando pienso cómo es que mi estudio de arquitectura llegó a trabajar también en diseño industrial e incluso, en arte, lo único que se me viene a la mente es mi amor por la construcción, por inventar cosas. Estoy convencida de que independientemente de la profesión, cuando se tiene curiosidad y en realidad se disfruta el trabajo, es muy fácil desbordar los límites entre disciplinas y crear productos de alta calidad. Es por esta misma razón que no tengo una simpatía particular por alguno de mis proyectos pasados, para mí, el mejor proyecto siempre será el siguiente. Lo que sucede cuando se empieza a ejercer como arquitecto, es que uno se da cuenta de la relación del cuerpo con el entorno, y aunque la formación no está orientada al diseño de objetos, si uno se atreve a hacerlo, descubre que es fantástico porque se puede ir más allá. Es curioso observarme en esta posición, teniendo en cuenta que un par de años atrás, ni siquiera imaginaba a una mujer involucrada en los proyectos que hoy adelanto. He tenido noticia de que Zaha Hadid obtuvo el premio Jane Drew Prize por su labor como mujer en la arquitectura –aunque ella también diseña mobiliario–, personalmente creo que es muy importante que una mujer haya tenido éxito de esa manera y que se le premie ahora que está viva; en términos generales, este reconocimiento es importante para todas las mujeres, porque así podemos creer que es posible.   

Durante la realización de un proyecto, a menudo surgen ideas que llevan a los arquitectos a imaginar nuevas propuestas. Después de que Odile Decq concluyó el yate Esense Wally 143’, sintió deseos de diseñar un avión y pese a que aún no ha hecho un boceto formal, asegura que en el momento en que haya un cliente, ella y su estudio reaccionarán con entusiasmo frente al reto de hacer volar un diseño, por ahora se concentran en imprimirle vida a la arquitectura y en hacer palpitar mediante la combinación negro y rojo, cualquier diseño.

Esense Wally 143’. ©Gilles Martin Rajet  365
Esense Wally 143’. ©Gilles Martin Rajet 365