Jueves, 25 de mayo 2017

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Argentina / 05.nov.2014 / Animación

Hollywood a la argentina

Entrevista con Damian Bosio

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Las posibilidades recientemente adquiridas por los diseñadores 3D de países periféricos han generado todo un nuevo mercado alrededor de la producción de renders y animaciones a nivel mundial. La organización de dicho mercado parece posicionar a América Latina, y en particular a la Argentina, dentro de una franja de calidad vs precio particularmente favorable, pues mientras en los estudios más prestigiosos de Europa y en Estados Unidos el minuto de animación finalizada puede costar diez mil dólares en promedio, en Latinoamérica es mucho menor.

Sin embargo, hay más jugadores en el escenario, China y La India también participan de este mercado secundario, y producen a precios muy por debajo de las posibilidades de Latinoamérica. La mayoría de estos pedidos vienen de emprendimientos inmobiliarios en países como Emiratos Arabes Unidos y Qatar, donde la industria de la construcción ha generado necesidades para las que el mercado local no estaba preparada.

Proyectodiseño habló con Damian Bosio, animador 3D argentino, que abandonó la carrera de arquitectura a medio camino y logró convertir su hobby en un modus vivendi. Bosio dirige ‘Mundo Bondibot’, una suerte de proyecto cinematográfico casero, en el que se ha propuesto adaptar las ficciones hollywoodenses a su contexto inmediato: Buenos Aires.

De la arquitectura a la animación 3D parece haber mucha distancia, ¿qué pasó?
Lo que pasó fue que estando en la carrera me di cuenta que a pesar de que me apasionaba la idea de plantear las vistas axonométrica de edificios, no estaba tan interesado en la idea de la construcción y de la planeación de tendidos eléctricos y desagües, cuando recién empecé a trabajar la animación 3D en la universidad, me di cuenta de que eso era lo que quería hacer y abandoné lo demás.

¿Por qué se inscribió en arquitectura entonces?
Yo de chico dibujaba ciudades. Por alguna razón disfrutaba mucho las axonometrías, la cuestión de las perspectivas, y mis padres siempre me decían cosas como –a dónde sube para ver las cosas así–, como vieron que eso me gustaba me anotaron en un estudio para que estudiara croquis, donde me dediqué a perfeccionar las cosas que empecé a hacer por intuición, pero aún era un niño, creo que por eso me anoté en arquitectura en primer lugar.


BONDIS VS OVNIS (DAMIAN BOSIO – 2014) from Damián Bosio on Vimeo

 

¿Cómo empezó en el mundo de la animación?
Con cosas muy básicas. Renders de interiores, algo que en principio no sospeché que me llegara a gustar tanto, a tal punto que me llevó a plantearme, habiendo empezado el tercer año de la carrera, dejar la arquitectura y dedicarme al cine animado. De esto estamos hablando hace ya diez años. Recién este año me dije, quiero hacer algo por mi cuenta y empecé a darle manija a ideas que traía de atrás.

Estas ideas que usted tiene son por lo general adaptaciones del cine yanqui…
Y sí, yo veo una película siempre y me digo, que bueno que estaría hacerlo acá. Por ejemplo en el caso de Bondibots vs. Ovnis, lo que pasó fue que recién había salido de ver Transformers y estaba esperando en la parada del colectivo 168, y me di cuenta que esos eran los Transformers argentinos. Se me vino la imagen y ya estuvo. Un mes después estaba el trailer listo.


GAME OF THRONES (VERSIÓN PORTEÑA) from Damián Bosio on Vimeo.

 

Un mes es bastante tiempo, para algo que nada más es un hobby…
Yo trato de que cada proyecto de estos no me tome más de un mes, pero no tanto por una cuestión de monetizar lo que hago, sino porque es una cuestión de hacer las cosas con pasión. Además también trabajo en un estudio y pues si vivo de esto, es una manera de mantenerme vigente, es cierto que todos los días aprendo, pero si no aplicas lo que haces en algo que te guste, realmente no estás aprendiendo nada.

¿De las adaptaciones planea pasar en algún momento a hacer algo más de autor?
Claro, estoy en eso, estamos reuniéndonos ahora con unos amigos para tratar de armar un colectivo juntos. Por ahora son todo charlas y buenas intenciones, pero creo que algo muy bueno puede salir de ahí. Todas estas adaptaciones me sirven sobre todo para pulir la técnica y como dinámica para encontrar las historias que quiero contar.

¿Es un animador empírico entonces o estudió profesionalmente?
Estudié en el Image Campus, una muy buena escuela de animación 3D. Allí entré porque en uno laburo que tuve me recomendaron estudiar animación o modelado, y así fue. Yo me considero sin embargo, un generalista, es decir, aunque soy animador de título, hago modelado, animación reel, edición.


THE WALKING DEAD (VERSIÓN PORTEÑA) from Damián Bosio on Vimeo.

 

¿Todos estos proyectos empiezan de cero o tiene ya cosas armadas de antes?
Hay cosas que tengo armadas que son propias de mi trabajo. Además de las ideas que siempre están por ahí rondando, pero en general todo empieza de la nada en la mesa de trabajo, o incluso antes en la sala de cine. Es como que me gusta tanto el cine y Buenos Aires que no puedo evitarlo, y se cruzan cosas.

“Podrá sonar un poco extraño, pero junto al mate y el dulce de leche, el bondi representa muy bien el imaginario argentino”

A propósito de Buenos Aires, hay una impronta muy local en lo que usted hace…
Lo argentino es un poco así. Los bondis como protagonistas por ejemplo, fueron el resultado de una búsqueda por la identidad local. Podrá sonar un poco extraño, pero junto al mate y el dulce de leche, el bondi representa muy bien el imaginario argentino, pero por ahora son sólo juegos, por ejemplo en Bondis vs. Zombies, recién salía de ver Guerra Mundial Z del cine, y vi la escena de los zombies tumbando un colectivo, y me dije, esa escena tengo que hacerla. Creo que lo que intento hacer es traer lo hollywoodense a lo cotidiano.

¿Por qué traer lo hollywoodense a lo cotidiano?
Siento que al país le faltan ese tipo de producciones. Probablemente es una necesidad personal de que lo hollywoodense no pase sólo en Nueva York, sino que pase acá, poder ver tu barrio, los colectivos que tomas todos los días en las películas de alto presupuesto.


CANDY CRUSH SAGA (VERSIÓN PORTEÑA) from Damián Bosio on Vimeo.

 

Ninguna de sus animaciones dura más de tres o cuatro minutos…
Es cierto. Me gustan mucho los trailers, más que las películas. Voy al cine y me molesta cuando me pierdo los trailers de las películas. Son una narración perfecta, en la que se plantea la tensión y queda todos los elementos importantes sobre la mesa. Probablemente por eso es que sólo hago trailers por ahora.

¿Y no se ha planteado buscar historias más locales?
Claro que sí, pero eso viene después. Mi sueño es poder producir una historieta argentina clásica que se llama El Eternauta. Creo que el día que algo de la factura de El Eternauta se pueda producir acá, podremos decir que la industria del cine animado argentina se desarrolló definitivamente.

“Pensé que iba a haber un estallido en la industria local de animación después de esta película, pero no sucedió nada”

Hay ya algunos avances en ese sentido, Metegol por ejemplo…
Claro que sí. Yo me impresioné muchísimo cuando vi la factura de Metegol. Era claramente de estándar internacional. Sin embargo, pensé que iba a haber un estallido en la industria local de animación después de esta película, pero no sucedió nada, lo importante claro está, es que ahora hay un equipo de trabajo consolidado acá en Argentina y con una capacidad de hacer cosas impresionantes. Realmente, el equipo de Metegol puso un estándar muy alto para la industria nacional.

Este tipo de industria requiere recursos, ¿usted cree que es posible desarrollarla en medio de las crisis económica que atraviesa el país?
No. Soy pesimista sobre el futuro inmediato, pero a mediano plazo pueden pasar cosas muy buenas. La crisis se refleja en que cuantitativamente haya tan pocos productos locales en el mercado internacional, el sector está estancado, es cierto.

¿La competencia internacional es muy fuerte?
En Argentina se hacen sobre todo renders arquitectónicos, muchas menos cosas de animación, ese sector ahora está medio parado acá. Sin embargo, tenemos una ventaja competitiva enorme frente al resto del mundo, la calidad que ofrecemos vs el precio nos pone en una muy buena situación. Mientras China y la India hacen cosas baratísimas en tiempo record, y Europa y los Estados Unidos son impagables, nosotros estamos justo en el medio, producimos con muy buena calidad y el precio que damos es accesible.